jueves, 28 de junio de 2018

Robo de identidad

El robo de identidad es un delito grave que tiene como objeto la usurpación desde la identidad a los títulos de otra persona (física o jurídica).
El propósito puede ir desde sacar créditos, realizar compras o endeudarse a nombre de otra persona, hasta difamar o manchar el nombre de la víctima.
Los métodos de ataque son muy variados, yendo desde enviar correos falsos haciéndose pasar por una entidad bancaria, hasta revolver la basura de la víctima para extraer datos personales de cosas como facturas, tarjetas de crédito/débito descartadas, etc.
Hoy en día es el delito de más rápido crecimiento en el mundo, al punto de que hasta los ladrones de poca monta aprovechan la oportunidad presentada cuando roban carteras o billeteras con documentos personales.
Sólo en EE.UU. en 1999 se perdieron 2 millones de dólares (algo más de 3 millones ajustando por inflación hasta hoy). Hoy en día con el crecimiento de los negocios y transacciones en línea no se pueden estimar dichas pérdidas monetarias.



Las pérdidas en tarjetas de crédito son sólo la punta del iceberg, ya que ejemplos como el de Thomas Parkin, que luego de la muerte de su madre en 2003 fue todos los meses durante 6 años a cobrar los cheques de seguridad social de la mujer disfrazándose de ella hasta que fue arrestado, nos muestran que el robo de identidad no tiene límites en las posibles pérdidas a generar, desde un hombre que cobra los cheques de su madre muerta, hasta un "banco" robando los datos de la cuenta de un cliente.

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